martes, octubre 02, 2007

De trabajador (a) a inmigrante, a delincuente

René Sánchez Galindo

11 de septiembre de 2007


Una politóloga poblana elaboró una reflexión sobre una de las vivencias de nuestros paisanos que se ven obligados a emigrar a los Estados Unidos. Carolina Márquez la autora de el documento que he decido reproducir en este espacio, es una profesionista que ha demostrado su integridad, compromiso social y convicción intelectual. La he visto renunciar a su trabajo al enterarse de la corrupción política que imperaba en la oficina donde colaboraba. Sin más reproduzco textualmente su texto:


“Estados Unidos, aquí en esta parte del mundo, mas de un compatriota mexicano o de otro pías sudamericano, se indigna cuando un estadounidense, se expresa de los inmigrantes como DELINCUENTES; o cuando se sienten tratados como DELINCUENTES, y después de analizar la situación… por más cruda que sea la situación, la realidad es que SÍ, sí efectivamente el sistema, el gobierno, las leyes de este país, convierten a los Inmigrantes en ‘delincuentes’

“Para poder tener un empleo, al llenar las aplicaciones es necesario poner el Número de Seguro, así que al llegar a ‘gringolandia’, es forzosa la visita a la “Embajada” (…así se le denomina, a la visita que se hace con quien vende los documentos falsos); ahí en 15 minutos se convierte uno en Ciudadano Norteamericano.

“¿Cuándo el Inmigrante se convierte en DELINCUENTE? Pues precisamente en ese momento, cuando se realiza la visita a la Embajada.

“Al tener documentos falsos, el inmigrante adquiere la calidad de delincuente, ya que el seguro con el que trabaja, en realidad es de un(a) ciudadana(o). ¿De qué manera afecta al verdadero ciudadano? En Estados Unidos las declaraciones de impuestos sí son tomadas muy en cuenta, es decir, el ciudadano ‘verdadero’ hace su declamación de impuestos en relación con sus ingresos; ¡oh sorpresa!, el sistema detecta una mayor cantidad de ingresos de ese ciudadano. Y efectivamente, ya que el sistema detecta que el ciudadano verdadero trabaja de 8 a 2 y el Inmigrante de 4 a 10, por así decirlo. Obvias razones hacen que el ciudadano verdadero se indigne y proceda a buscar al que usa su número del seguro social; es en ese momento cuando se inicia la búsquela (la cacería) de los inmigrantes en sus lugares de trabajo; en el mejor de los casos, los deportan en el peor de los casos los meten a la cárcel.

“Me queda muy claro, cuál es el delito que se comete cuando se va la ‘embajada’. ¿Solución? En realidad la óptica con la cual uno ve la solución es muy simple, y recae totalmente en la modificación a la Ley.

“En nuestro vecino país del Norte todos están concientes del uso de papeles falsos, hasta los mismos empleadores de trabajo. Considero que lo ideal sería, no solicitar el seguro para poder trabajar, de esa manera el inmigrante no sería un delincuente, finalmente lo que a los Inmigrantes les interesa es simplemente trabaja. Se escucha una solución fácil, pero muy difícil de llevar acabo.

“Por consiguiente no les queda más que seguir siendo inmigrante y delincuente a la vez”.

Debo decirles que para dar un título a lo escrito por Carolina Márquez deseché un encabezado que preferí como colofón: Salieron “libremente” de un país, para llegar a otro país “libre”.

René Sánchez Galindo

ranazapatera@gmail.com

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